Imagen sobre la comunicación y el vínculo en arteterapia

¿Qué es la arteterapia? Una breve introducción.

07-12-2020

 

¿Qué es la arteterapia?

Describir la arteterapia es una cuestión sencilla y a la vez compleja. De manera sucinta podríamos recurrir a una de las definiciones académicas con las que suelen abrirse los artículos generales y descriptivos sobre una disciplina; y eso haremos, a través de algo tan socorrido y directo como Wikipedia:

 

La Arteterapia es una forma de Psicoterapia que utiliza las artes plásticas como medio de recuperar o mejorar la salud mental y el bienestar emocional y social. Se trata de un tipo de psicoterapia integrada en el concepto genérico de Terapia artística, ya que utiliza diferentes disciplinas artísticas para llevarse a cabo.

Ahora, tratemos de perfilar mejor de qué hablamos, o más bien adónde nos lleva la terapia artística según sus practicantes y teóricos.

 

En palabras de Jean-Pierre Klein la arteterapia consiste en un acompañamiento de personas en dificultad (psicológica, física, social o existencial) a través de sus producciones artísticas, obras plásticas, sonoras, teatrales, literarias, corporales y bailadas  (La creación como proceso de creación; J.P. Klein- Papeles de arteterapia y educación artística para la inclusión social. Publicaciones Universidad Complutense de Madrid)

 

Hasta ahí bien ¿cierto? Diríamos de manera breve que la arteterapia se compone del conjunto de estrategias, técnicas y procedimientos mediante los cuales un arte-terapeuta guía o acompaña a un paciente o creador - porque de eso se trata finalmente, de crear- mediante un proceso a través del cual lleva a cabo una producción artística cuyo objetivo no es el resultado final sino aquello que consigue en dicho proceso y que tiene naturaleza terapéutica. 

 

Este trabajo de creación terapéutica o curativa puede ejercerse a través de la pintura, de la escultura, el collage, la danza u otro tipo de manualidades. Es decir, destaca su carácter interdisciplinar. Sin embargo lo importante es la conciencia del proceso y que ese trabajo físico resuene a nivel psíquico y cognitivo. El enfoque debe primar por encima de la técnica de manera que aquello que se hace tenga un efecto en los pensamientos, impresiones y emociones del participante; conscientemente y a nivel preconsciente. 

 

Y que todo el proceso complejo (imágenes, sensaciones, atención, emoción, metáfora, representación y autorrepresentación) redunde en la mejora de síntomas previos, en la superación de un problema personal - psíquico, sentimental, familiar, social- o en el desarrollo y el descubrimiento personal.

Podríamos decir que si algo caracteriza este tipo de actividad sobre otras análogas es la posibilidad de descubrir, elucidar o poner en claro circunstancias y sentimientos que de otro modo permanecerían en la sombra, y a los cuales no resulta sencillo - a veces ni tan siquiera posible- acceder mediante otras formas de psicoterapia o de práctica clínica convencional. Así pues y para arrojar un poco más de luz sobre este punto nada mejor que plantearse lo siguiente:

 

¿Qué no es la arteterapia?

Primero y ante todo la arteterapia es una forma de terapia y exploración individual no verbal, o que no persigue sus objetivos terapéuticos a través del uso del lenguaje en exclusiva. En efecto, el uso del habla será necesario como apoyo en el transcurso de las sesiones y talleres pero no es a través del cuestionario o el diálogo con un psicoterapeuta o un psicólogo clínico. Obviamente, llevar a cabo una dinámica terapéutica requiere de instrucciones y preguntas pero estas no constituyen el núcleo del trabajo que se pretende desarrollar. 

 

La arteterapia es no verbal, o preverbal - incluso pre-lógica, puede que incluso paradógica o ilógica- en cuanto que busca acceder a las capas de la conciencia y la emoción que permanecen cerradas a la exploración consciente del participante ( a la “mirada interior” que diría Nicholas Humphrey en relación a la emergencia de la conciencia como propiedad específica del ser humano) mediante actividades manuales y visuales, que implican la participación de diferentes sentidos: el ojo que ve la pintura, las manos que moldean la arcilla, el oído que capta la música. En este sentido la arteterapia no solo es interdisciplinar sino también multisensorial, incluso sinestésica; no es raro que en esos momentos de concentración profunda, de mirada enfocada y lúcida, se produzcan interferencias que mezclan las emociones en tapices tan confusos como atractivos. No es infrecuente que la creatividad se nutra de la confusión.

La arteterapia no es terapia ocupacional. No busca ofrecer una manera de llenar el tiempo o la atención a través de actividades manuales de cara a socializar a los pacientes. Su naturaleza es exploratoria, sanadora y clínica, pero no puede homologarse al tratamiento mecánico y la distracción de una fuente de estrés, ansiedad o angustia. 

 

La arteterapia no es un método diagnóstico. El arteterapeuta no busca descifrar las producciones de los participantes con el propósito de señalar una dolencia, definir un síndrome, plantear un pronóstico.

 

La arteterapia no es un desahogo. La creación plástica o musical - o kinestésica, o escultórica- son sin duda capaces de producir un efecto catártico en quien la ejecuta, efecto que bien puede ser temporal y recurrente. Los arteterapeutas buscamos transformaciones profundas y permanentes, o al menos cambios en la perspectiva que permitan a los participantes enfocar sus problemas desde un punto de vista que, de otro modo, nunca habrían adoptado.

Habréis notado que no nos referimos nunca a “pacientes” y mucho menos a “clientes”, aunque el uso de dichas expresiones pueda ser justificable y comprensible, aspiramos a que nuestra disciplina tenga cierto carácter vocacional, humanista y humanitario.

¿Qué hace un arteterapeuta?

 

El objetivo del arteterapeuta consiste en plantear el escenario de creación a través de diferentes propuestas en sesiones individuales o grupales mediante talleres, en forma de actividades, juegos, enigmas, preguntas o, más habitualmente, una integración de todo ello.

 

El protagonista debe ser siempre el participante, ocupándose el terapeuta de disponer un contexto favorable a la expresión de sus necesidades expresivas. El participante es el actor, el arteterapeuta es escenógrafo.

 

Corresponde al terapeuta ajustar su acción al desarrollo de las sesiones y talleres, introduciendo pequeñas modificaciones- añadiendo, suprimiendo- a partir de las interacciones con los participantes. Ellos nos dirán lo que necesitan de una u otra forma - las omisiones hablan tanto como las palabras- de manera que podamos adaptar las actividades a sus requerimientos, conscientes o no.

 

Es por ello que los arteterapeutas proceden de distintas tradiciones y extracciones profesionales. Pueden ser artistas - pintores, escultores, diseñadores- que deciden dar el paso a la disciplina terapéutica o bien educadores, pedagogos o psicólogos que deciden hacer el recorrido inverso y adquirir formación en artes plásticas con objeto de usar la creación artística en su trabajo educativo y rehabilitador.

 

Volveremos sobre lo que un arteterapeuta propone, de qué manera y con qué intención más adelante, en futuras entradas de este blog, y que serán de carácter más específico.

 

¿Para qué sirve la arteterapia?

 

La arteterapia se dirige a diferentes perfiles, personas de todas las edades, sexo o clase social pero especialmente a aquellas personas que padezcan las consecuencias del trauma o trastornos psíquicos y emocionales que permanezcan ocultos o bloqueados. Resulta especialmente eficaz con aquellas dolencias y condiciones difíciles de verbalizar, o que permanezcan enterradas en la psique, o cuyo recuerdo sea demasiado doloroso para afrontarse de manera directa en el diván de un psicólogo o un psiquiatra. El trabajo plástico y manual permite abordar aquellos temas incómodos o referidos a un trauma, reprimidos o dolorosos, a través de representaciones visuales, metáforas, alegorías; o a través de producciones artísticas de otro tipo (escultura, collages, dioramas, danza)

 

Sin embargo la Arteterapia no solo se ha mostrado útil en su capacidad para sanar-curar-tratar el sufrimiento sino que es, como el propio arte, una forma de trabajar habilidades manuales como la psicomotricidad (algo indicado en personas con problemas de movilidad, en niños y ancianos) y ejercitar la introspección, la relación mano-ojo-mente, la exploración de las propias emociones para conocerse mejor y conocer mejor a los demás. Habilidades necesarias y valiosas en un mundo cada vez más despersonalizado y sometido a la tiranía de las relaciones económicas.

 

Espero, a través de sucesivas entradas en nuestro blog, ofrecer información útil y detallada sobre esta incipiente disciplina en nuestro país. Espero también que nuestros artículos sean didácticos, interesantes y amenos a quienes se asomen a esta pequeña ventana de la mente de Buceadora. Si además logramos animar al lector a participar en nuestras iniciativas o a formarse él/ella mism@ en esta fascinante y reconfortante manera de abordar los problemas humanos, miel sobre hojuelas.

 

También animo encarecidamente al lector a no guardarse sus dudas, preguntas y sugerencias personales sobre este blog, esta web y esta autora a través de lo que querría fuese un diálogo con el internauta y no una mera tribuna unidireccional.

 

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